martes, 8 de mayo de 2007

Atchís!

Los lunes voy a un curso. Al lado mío una chica estornudó. Obviamente le dije: ¡Salud! Luego de unos minutos fui yo la que estornudé, unas cinco veces, como suelo hacerlo. ¿Creen que dijo algo? Pues no. Ni siquiera se inmutó. Me pregunto si se quedó sin habla ante los cinco al hilo o si simplemente es una desconsiderada con nosotros, los pobres alérgicos.

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