martes, 9 de enero de 2007

De sobrinos propios y ajenos

Mi sobrino sólo sabe que los mosquitos son su peor enemigo en este momento del año y hasta tiene que delimitar su área de juego en el exterior según dónde haya más o menos cantidad de bichos. Es rubio platinado casi blanco, tiene ojos celestes y es precioso, dulce, hermoso y me encanta olerle la nuca. Yo le digo Mi negrito, le enseño a compartir y a ensuciarse, a no matar bichos gratuitamente y a ver Los Simpson.
Cuando nació, yo estaba presente, una de las especialistas del Otamendi entró a la habitación al verlo exclamó "Te felicito, qué rubio que es".
Mi hermana por supuesto contestó, orgullosa: "Muchas gracias" .
Mi sobrino conoce muy bien su casa y el country donde van los fines de semana. Y come fideos y uva. Pero la variedad la tiene en los deportes que practica incansablemente a su corta edad de dos años: tenis, fútbol y golf.
Hasta tiene un juego de palos de golf de verdad pero para chicos. Mi hermana dice que lo va a mandar a la "escuelita" de todo a ver qué le gusta más.

Yo me voy preparando para escucharlo decir "la pileta está sucia" y al mirar, sólo ver algunas hojas inocentes flotando desperdigadas.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

andá cacheteándolo de chico.

Lux dijo...

yo: sí, sí, ya arranqué, vamos a ver si resulta.

Lux dijo...

ah! y muy buenas tus fotos.