miércoles, 27 de diciembre de 2006

Postura del héroe

Hoy fui a (tal vez) mi última clase de yoga del año. Por las dudas, me la tomé muy en serio y fui decidida a hacer una clase final, una clase especial. Después de todo hace 10 meses que voy y es un logro tremendo que merece ser festejado. ingresé al salón, fui la primera en hacerlo. Me encanta cuando eso pasa porque puedo ocupar mi lugar favorito y agarrar la almohadita chiquita que tan bien me sienta (hay una sola). Hablé con Cristina, mi profesora, que ya "me conoce", me contó que todo enero no va a estar, que se juntan los grupos, que bla bla. Nunca hablé tanto con ella, pero mientras lo hacía pensaba que seguramente ella leyó mi mente y quiso cerrar el año conmigo intercambiando unas palabras. A la hora de la relajación y meditación final, contrariamente a la voz de la profesora que rezaba: "que nada me turbe, que nada me asuste, todo pasa..." yo no hacía otra cosa que hacer un videoclip ametrallador de todo lo sucedido en este dos mil seis enquilombado y cambiante que tuve (y sí, nena, un año, 365 días, a todos les pasan cosas no te hagás acá). Y no sólo eso, sino que previamente, cuando la clase estaba por el minuto 40 masomenos, hicimos una nueva postura: la postura del héroe. y sí, mi drama queen interior me lo dictaminó al instante, mi espíritu de mártir me lo dijo: no es casualidad que hagamos esta postura por primera vez HOY. Mmmhh, sí, esa heroína sos vos, que bancaste y bancaste tanto.

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